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2: BIENESTAR & ATENCIÓN

Trabajar con familias es complicado debido a que en la mitad de las familias hay violencia física, conflictos entre los padres y/o con los hijos, y además falta la comunicación.

En el equipo de Mama Alice hay cuatro asistentes sociales y dos estudiantes en prácticas. Les enseñamos a las familias las habilidades de comunicación verbal y no verbal, además de mostrar afecto. Después de unas visitas a domicilio, entrevistas y cursos para los padres, se ven claramente las mejoras: palmaditas en la espalda, abrazos, sonrisas y conversaciones entre los miembros de la familia. Los padres vienen preguntándonos cómo hablar de temas difíciles con sus hijos.

Contamos con un equipo multidisciplinario que trata casos individuales bajo la dirección de nuestra psicóloga. Se puede deliberar severos problemas como el abuso, la violencia familiar y las adicciones.

Atención

Nuestras tres enfermeras visitan a los niños en los locales y en las casas de los niños con la familia presente. Entramos en contacto con estos niños porque nuestros profesores, asistentes sociales y los educadores de calle los remiten a nosotras.

Durante nuestras visitas a domicilio nos ocupamos de higiene bucal, hacemos chequeos periódicos y removemos la placa dental. Remitimos al dentista a los niños con dientes afectados y a los que tienen mucha caries. Además tratamos de explicar la importancia del seguro médico para los niños. Gracias a nuestras visitas a domicilio, la mayoría de los niños tienen hoy seguro médico.

Trabajo en la calle

Nuestros educadores de calle se concentran sobre todo en los niños con los que tenemos pocas posibilidades de entrar en contacto. Hay niños que trabajan y que pasan el día en la calle o en el mercado; hay niños que sobreviven cometiendo pequeños delitos y que pasan la noche bajo tierra en los tubos de alcantarillado. Muchos de estos niños optaron por abandonar el hogar porque no podían soportar más el maltrato y el abuso. Usan drogas para vivir un momento sin sufrimiento.

Aprender a vivir independientemente

En 2010 pusimos en marcha el proyecto de aprender a vivir independientemente. Pueden optar a participar los niños de la calle que han decidido dejar la calle y dejar de consumir  drogas. Esto supone un cambio en el estilo de vida muy difícil: desde la vida en la calle, con toda libertad, robo y adicciones hasta una vida doméstica con su ritmo y sus reglamentos. Por eso, el proyecto es de fácil acceso y en el primer año no tenemos grandes expectativas. Para cada joven elaboramos un programa individual con metas que constituyen un reto. Además, le afirmamos y aprobamos al joven por cada paso adelante. Les enseñamos a los jóvenes aptitudes sociales, cómo resistir la presión de la calle y las drogas, aumentar la autoestima. En el segundo y tercer año preparamos al joven para vivir independientemente. Le enseñamos a cocinar, lavar, saber administrarse, limpiar. Además, en esta fase le damos más libertades, de modo que pueda asumir la responsabilidad de su propia vida.